La Gran Muralla China
Javierdeargentina Habla:

“No serán hombres de verdad hasta que lleguen a la Gran Muralla”.
Semejante frase pertenece al casi mítico Mao Tse Tung, el lider comunista que recuperó China de las manos japonesas y occidentales al finalizar la segunda guerra mundial e instauró al “otro mostruo comunista”, el otro gran enemigo de las potencias capitalistas europeas y norteamericanas: la República Popular China.
La frase fue dedicada a sus tropas guerrilleras, en 1935.
Hoy, es una frase impresa en las remeras que se venden al pie de la Gran Muralla (triste final para tan buena frase, verdad?).
Es la más larga de las construcciones humanas y quizás la más imponenete de todas. Pese a eso, no es contínua, ni fue construida en un solo tramo; se trata de la fusión de distintos segmentos iniciados por separado. Incluso han quedado algunos “huecos”, tramos de un par de kilómetros en los cuales la muralla está interrumpida.
Los vestigios más antiguos datan de construcciones del año 700 antes de Cristo. Siglos después, en el 221 A. de C., Qin Shi Huang, el primer emperador chino (otra figura que cuenta con su propia mitología) vio la imperiosa necesidad de defenderse de los hunos de Atila; allí fue cuando empezó a construirse la muralla que hoy conocemos, sobre la base más antigua. Pasaron las disnastías y la muralla siguió creciendo en longitud.
El tramo más “moderno” fue construido durante el siglo XVII de nuestra era.
El muro tiene alrededor de 8 metros de alto por 5 metros de ancho. Está edificado en su totalidad sobre la cresta de las montañas, permitiendo así que la altura facilitara la visión del enemigo cuando este se acercaba. Al llegar, la resistencia ya estaba preparada. Los arqueros disparaban desde los espacios del balcón de la muralla, puertas especiales se abrían para permitir la salida de la caballería. Conformaba una unidad militar infranqueable.
O no tanto? Tres veces en la historía la Gran Muralla fue burlada, por pueblos supuestamente bárbaros y salvajes. Los hunos de Atila, contra quienes se quizo construir, consiguieron plasmar su invasión. Décadas más tarde, los ejércitos del Gengis Khan también invadieron China pese a la muralla. Por último, los manchúes, pueblos occidentales de China, demostraron una vez más la ineficacia de la muralla.
Por qué entonces se le tiene tan grande admiración a esta construcción que demandó siglos, fue inútil a su cometido y constituye un verdadero cementerio de obreros y campesinos, enviados a su construcción por los gobiérnos déspotas del imperio asiático?
Las respuestas a esta pregunta son varias.
Primero, no se puede negar que su construcción fue un desafío para la ingeniería de la época. Si no contáramos con los registros del método con el cual se levantó esta estructura, seguramente hoy sería considerada por algunos como otra evidencia de la arquitectura extraterrestre.
Pero no, contamos con los registros, y podemos asegurarlo: la construyeron los chinos, desde los 700 años antes de Cristo.
La principal razón de potencia simbólica se debe a la visión instaurada durante el gobierno comunista del siglo XX, quien la tomó como el más grande ícono del pasado glorioso de China. Glorioso? Ya se mencionó que no pudo detener las invasiones…
Pero estaba la necesidad de satisfacer una nueva necesidad: instaurar un motivo de orgullo nacional, luego de revolusiones fallidas, ocupación japonesa, hambruna y pobreza generalizada. Pese a la verdad histórica, los chinos han apostado a su imponencia visual para simbolizar la conciencia de pertenecer a un imperio ancestral, de ser una gran civilización y de frenar la intrusión extranjera mediante una muralla inexpugable.
Un mito moderno de la Gran Muralla es que se ve desde la luna; bueno permitanmé en el foro destruir este concepto, quizás alguno ya lo sabría, pero no, no se ve desde la luna.
Amstrong fue quien instauró la creencia al declarar que le había parecido distinguirla, pero expediciones posteriores terminaron desmintiendo la aseveración, siendo la definitiva una misión espacial china, que corroboró la falsedad de la creencia.
La realidad es bastante paradógica, ya que para los chinos la construcción de murallas no significaba grandeza sino fracaso, ya que era una representación de negociaciones fallidas.
Método de construcción:
Tan simple que da bronca. En un marco de madera del ancho requerido para el segmento de la muralla colocaban tierra y la apisaban. Lo repetían hasta conseguir una altura adecuada para que funsionara de base.
Luego, se agregan cañas entrelazadas como una red cuadriculada entre más capas de tierra.
tercero, se impone un corazón de piedras grandes a modo de consistencia principal, mientras se rodea todo con ladrillo de barro cocido intercalados entre sí.
Por último, se le da angulación a la tierra del lado exterior a la muralla para que de la sensación de más altura y dificulte la llegada a su pie.
La longitud total aproximada es de 7.300 kilómetros. Un símbolo monstruoso, alusinante, de lo terrible que es capaz de hacer el hombre cuando se enfrenta consigo mismo, su peor desafío.
Actualmente, tenemos que lamentar que la teoría de que las murallas sirven para contener enemigos está totalmente vigente:
Tenemos una muralla separando Palestina de Israel, cortando Jerusalem a la mitad.
Y tenemos otra en el medio del desierto de Sonora, separando México de los Estados Unidos.
Dificilmente estos muros, con sensores de movimiento y alambres de pua, sean considerados una maravilla de la humanidad luego de algunos siglos.


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